Mi primo en Glasgow y yo...en Cartagena
Un estadio a 2400 kilómetros repleto de españoles, una estampa poco frecuente y espectacular. Esto lo consigue el deporte. Dos equipos, dos aficiones animando a los suyos. Unos luchaban por revalidar el título, los otros por hacer historia. Handem Park se coloreó de rojo y blanquiazul para vivir una apasionante final de UEFA.
Mi primo, Alberto, allí presenciando esa maravillosa imagen que cualquier aficionado querría vivir. Rodeado de 13.000 sevillistas eufóricos por ver a su equipo ganar. En frente, la grada periquita con otros tantos españolistas gritando para animar a un equipo que ansiaba ganar el título que hace 19 años perdieron.
Con esta fotografía a cualquiera le da envidia y en mi caso no iba a ser diferente. Me tuve que conformar con estar en mi casa, con mi camiseta del Sevilla y rodeado de...2 personas, de gran importancia para mí como son mi padre y mi madre, pero sólo dos personas.
El contraste entre el partido que vivió mi primo y el que viví yo es notable. Lo único que pude hacer para poder quitarme la “envidia sana” fue mandarle a mi primo un mensaje con el móvil pidiéndole por favor que animasen hasta no poder más, y conociendo su pasión por este club, seguro que lo haría sin que yo se lo tuviese que pedir. Ese fue el único aliento de ánimo que pude enviar a Glasgow.
Tras un partido en el que estuve sufriendo durante 120 minutos y los penaltis, se consiguió el objetivo y el Sevilla pudo ser campeón. Si las prórrogas fuesen más largas, mi corazón no aguanta.¿Qué hubiese sido de mí si no llega a ganar?. Mejor no saberlo y dejar las cosas como están.

Daniel Rivera González (Murphy) dijo
Gracias a este partido en mi opinión hemos demostrado a Europa que nuestro fútbol,no ha perdido al menos tanta calidad como dicen algunos. Enhorabuena por tu blog Jorge, se nota que amas realmente este deporte y lo sabes transmitir en tu forma de escribir. Eso es algo que los aficionados al fútbol,como yo, saben valorar realmente. Un saludo!
26 Mayo 2007 | 01:46 PM